Lluvia

 



Ese momento en el que te levantas de la última caída, pero vuelve a llegar otro correo que te hace doblarte, ceder, generar un sentimiento tan raro en tu cuerpo que aun no has aprendido a gestionar. Y es absurdo, porque cuando te encuentras sumido en una vorágine de aires que lejos de pasar por tu lado, llega y te golpea, deberías estar ya curado de espanto. 

Cuando te planteas las cosas, te das cuenta de que tienes un carácter y una forma de ser que parece que no sabe vivir por si misma. Si el tiempo te arropa al lado de personas que ilustran tu realidad, es cierto que todo es mucho mas sencillo. En mi caso, hay un demonio en mi cabeza, que siempre me lleva a buscar las formas de ponerme obstáculos a mi mismo, física y mentalmente. 

Y es que por el contrario, también hay personas que te destapan, que te llenan de frío y que te generan inseguridad. Pero no les culpo, la culpa es solo mía. Hay personas que solo desarrollan un papel que se retroalimenta cuando consiguen resultados. Entre ellos hablan con códigos indescifrables para personas, cuyo papel se establece con el único fin de vivir y dejar vivir. Este es mi caso. 

Porque los días de lluvia no son mis preferidos. Pero es que hay días que hace sol pero tu cabeza está recibiendo gotas de agua constantemente. Entiendo que todos tendremos dias en los que solo nos apetece dormir, sentarnos al lado de nuestra pareja con una manta, y buscar ese trozo de piel donde se ha levantado el pijama para acariciarlo y soltar por ahí, mucha de la energía que no me aporta nada pero que se transforma en una energía de paz que se instaura en el cuerpo que la recibe. 

De estos días también se sale y se olvidan a mitad de dia cuando te llega una sonrisa sincera. Y como decía la canción, me acostumbro a bajar la escalera por la izquierda, para encontrarme contigo. Pero también hay dias que me encuentro con mi otra ella, esa que se convirtio en el mejor regalo de la vida, que se enmascara bajo un conjunto de líneas maravillosas con un lápiz, y con la cual hablo tan a menudo, que a veces creo que sonará el móvil para decirme que antes de las diez, tiene que tomar café. 

Y entiendo que será la masacre que hizo el thc en mi cabeza durante tantos años, pero es que en estos días, también saco un hueco para admirarme. Y me admiro porque hago doble trabajo que el resto de la gente. Por que con obstáculos, salto por encima de todos los pensamientos y me da por admirar a la gente, que se lo merezca mas o menos, consigue las cosas. Son los vicios de ser buena persona. 

Reir es la única salida. Ya os contaré. Os quiero.