Decía Jose Alberto Mujica que:
"... La felicidad está en ese cachito de tiempo que uno logra para gastarlo en las cosas que a uno le gustan.
En ese momento eres libre.
Por lo tanto eres Feliz.
Y es tan hermosa la vida , que si uno no pelea para que en la vida seas feliz, qué sentido tiene la vida..."
Si trazáramos un mapa de sentimientos y situaciones, nos daríamos cuenta de que para muchas personas la soledad y la tristeza están muy cerca. Esta proximidad no solamente se relaciona con la soledad en primera persona, sino que el sentimiento de pena por alguien que percibimos como aislado también es habitual.
La soledad solamente puede entenderse como una carga cuando es impuesta.
En el lado opuesto está la soledad elegida, la necesidad de poder escapar del ruido social. La inquietud por tomar una distancia que nos dé claridad, como si de cerca viéramos borroso. Este tipo de soledad es la que nos hace independientes y nos dota de recursos para poder disfrutar y sentirnos plenos, dependiendo única y exclusivamente de nosotros mismos.
Para las personas que decidimos vivir nuestra vida en pareja, muchos de estos vínculos los ponemos ahí, en la persona que hemos elegido para compartir nuestra historia pero al decidir tener una relación de pareja, aunamos muchas de esas necesidades de conexión en una sola persona. Por eso las relaciones de pareja nos llenan tanto cuando están bien y tendemos a sentirnos tan necesitados cuando están mal.
Sean felices, solo tenemos una vida.