Ir al contenido principal
Hay personas que restan…
Que te analizan de arriba a abajo y cuchichean
cuando pasas por su lado. Quizás hayan cruzado alguna palabra contigo. O quizás
ni siquiera sepan a qué nombre respondes. Pero te juzgan. Por lo que haces. Por
lo que vistes. Aunque ayer, hoy o mañana hagan y vistan lo mismo que tú.
Hay personas que restan…
Que no les importa cuánto aciertes porque, al
primer error, lo están resaltando. Porque se alegran de tus fracasos en lugar
de hacerlo de tus triunfos. Porque envidian lo que haces. Porque quieren lo que
tienes. O simplemente no quieren que lo tengas tú.
Hay personas que restan…
Y cuanto antes lo aceptes, antes aprenderás a
ignorarlas, a no preocuparte por lo que digan o piensen. Entonces sus vidas
carecerán de razón de ser. Y la tuya tendrá todo el sentido porque estarás en
el camino de confiar en ti, hacer lo que te apasiona y quererte.