Doy por hecha una de mis mayores hazañas desde que tengo uso de razón. El año pasado acabe la media maratón y dije que de momento, no iba a volver. Hoy, sin embargo, volvería a sacar a mi Virgen mañana por la tarde si fuera necesario.
Madrid, no es la ciudad de mi vida y mis sueños por casualidad. Madrid es arte, es gente, es humanidad, es lo mejor que le puede pasar a una persona en la vida que simplemente pasea por sus calles con un bocadillo de calamares en su mano. Madrid es vida, es noche, es día. De Madrid también se sale, pero se queda la cicatriz de por vida, como cuando pierdes a un ser querido.
Siete horas y media de procesión con la mira puesta en estar concentrado, con disfrutarlo, con hacerlo bien y con hacer disfrutar al mundo de esta cultura, que con cada año más apoyo en la calle, se ha convertido en otro atractivo más que tener en cuenta. Siete horas y media de puro dolor por y para ti mi querida. Siete horas y media para que me vieras por la calle. Siete horas y media, que para mí fueron diez minutos de alegría porque llevaba a mi abuela a hombros. Estaba todo controlado emocionalmente hasta que resonaron unas palabras de aliento en forma de discurso al arrancar la procesión y estás decían algo como: "Sois los elegidos. No os olvidéis quien os trajo aquí la primera vez de vuestra vida". Y si, el primer recuerdo lo tengo con ella, de la mano, en el 31. Visitar y tomar café, no podría ser de otra manera.
No puedo, no se, no me salen las palabras para calificar todos los sentimientos que he tenido, los pensamientos que se me han pasado por la cabeza y sobre todo, las veces que de camino a la virgen, he mirado al cielo con la intención de encontrarte pero a sabiendas de que sería imposible, al menos que supieras que era yo, tu nieto, el del varal derecho, el de su primera vez y el de su sueño cumplido.
Ésto, está fuera de creencias, de tradiciones, de iglesia, de religión. Ésto es un tema de fe y de respeto por las cosas que me han inculcado desde niño.
Lloré, lloré mucho al salir Jesús de su casa a manos de esos valientes y lloré, lloré sin consuelo al entrar a casa. Lloré mucho, lo necesario siempre para coger fuerza y encomendarme a dar todo por mis compañeros en el varal. Eran muchas emociones que no se podían ni canalizar ni controlar, salían solas.
El año que viene, volveré a poner mis hombros a disposición de la señora porque hemos hecho un pacto, que no se puede contar, pero que seguro que el guiño no fue cosa mía.
Gracias por el apoyo de todas las personas que vosotros sabéis y de las que sin ellas habría sido imposible.
Gracias a Rober, por haberme llevado en volandas de todos los conocimientos que eran necesarios.
Gracias a mis padres porque me han dado todo el aliento necesario para hacerme ver que lo que estaba haciendo era digno de admiración. Gracias a mi hermana también por haberse pasado un ratito.
Gracias a mí pequeña, porque no sabes la ilusión que me hizo verte al volver a casa y que pudiera intuir el orgullo que te estaba produciendo esa imagen, fue muy importante tenerte al final del recorrido.
Y como siempre, gracias a ti, que pese a no haber podido acompañarme te estuve viendo todo el camino, triste por no haber podido venir pero demostrando el mayor orgullo que se puede demostrar quedándote hasta el final cuando no podías más. Gracias a ti mi pequeño por ser el hombre de la casa cuando papá no está y por haber entendido que todas las noches que no te he podido acostar estos meses, ha sido porque papá tenía algo que hacer y las cosas que tocan el corazón, siempre requieren un esfuerzo.
Gracias a los capataces, sin los que no podría haber salido a la calle ninguno de los titulares. Gracias a Kike por haberme dado el honor de poder hacer la entrada pese a ser mi primer año y por habermelo hecho todo tan fácil con sus abrazos de fin de ensayo y sus enseñanzas de todo tipo. Una persona que marca.
Gracias a la vida, por darme la posibilidad de arrodillarme y de cargar todo el peso necesario para cumplir un sueño, una necesidad, un fsvor... Me sentí más cerquita de ti esas horas y de verdad que no puedo ser más feliz.
Nos vemos el 6 de Abril de 2023 para volver a oír ese #alcieloconella que tanta vida ofrece.