Heridas

 


Estoy aprendiendo a vivir. 

En un punto exacto indeterminado, pero es cierto que se me han pasado tantas cosas por la cabeza, que lo que me he prometido es vivir la vida e intentar dejarme las menos cosas posibles por hacer. 

Además, este 2022 me he prometido no guardarme nada dentro, intentar recuperar personas que se fueron y afianzar el hecho de que tengo hueco para todos, pero no pienso ir a dar propaganda. 

Comienzo este primer cuatrimestre, con una de las peores locuras que me he propuesto en la vida, pero a su vez, la más bonita que se me ha podido ocurrir nunca. Desde los cuatro años, la señá Marina, me inculcó el carácter y la fe en los titulares de la hermandad más bonita de Madrid. A su marcha, prometí que realizaría una de las cosas que le provocarían una mezcla de entre felicidad y orgullo que estoy seguro de que desde que se enteró ahí arriba, ha estado lanzando invitaciones para poner Telemadrid el día 14 de Abril a las 7 de la tarde. La decisión de sacar a la señora, viene dado de la necesidad personal de emular lo que fue real. Jesús, en este caso, es quien reverencia a su madre. 

No tengo ninguna duda de que serán 7 horas de puro dolor. 

La sensación de que le devuelvo a la vida todo lo que ha hecho ella por mí. 

Y sobre todo, que como ya he comentado mas veces anteriormente, desde su marcha, se vive, pero se vive con una herida, cuyo dolor no te condiciona, pero sacas apósitos dia a día para curarla.

La Capital volverá a verme en un contexto en el que jamás habría imaginado. Quién me iba a decir a mí...

Madrid nos ha preparado uno de esos días de Abril en los que sus calles y temperatura te insuflan un sentimiento que solo los madrileños somos capaces de entender. Da igual de donde seas, si vives en Madrid, ya eres madrileño. Olerá a incienso, pero también olerá a bacalao, a cocido, a tortilla, a cerveza, a vida, a la mejor vida. 

Estas locuras vienen patrocinadas. Y este esfuerzo, puede ser contado. Pero fuera de narraciones, nadie saber mejor que tú lo vivido estos dos largos meses de ensayos y nadie mejor que yo sabe el esfuerzo que ha conllevado que yo pudiera llevarlo a cabo. Por todo ello y como siempre, mil gracias Cata.