Mis Flores


La imagen es de una serie que empezamos a ver la semana pasada. Creo que este inicio fue lo mejor de la misma... Al verla, pensé en flores. 
Cuando llevas años sin poder cultivar, sin poder sembrar y sin poder pararte a podar las hojitas secas que se crean al inicio de las ramas, la normalidad se convierte en la mejor terapia que te puede dar la vida.
Quién me conoce, sabe que no soy fan de rutinas, de conformismos o de zonas de confort, pero hostia, qué fácil es decirlo cuando no te has tirado los cinco últimos años de tu vida en una escalera de arenas movedizas que no te permitían poner un pie al lado del otro.
Ahora mismo, lo que me apetece es levantarme todos los días a las seis, salir a trabajar, ir a CrossFit, tapar con una sábana a mi familia y darles un beso antes de irme. Cenar los sábados en cualquier sitio de Madrid. Comprar entradas para un cine, un teatro, un concierto. Y el lunes, vuelta a empezar. 
Me cansaré, estoy seguro, pero hasta que llegue ese momento voy a disfrutarlo mucho, os prometo que voy a disfrutarlo mucho.
La normalidad es un camino pavimentado, pero te permite cuidarlo, tapar agujeros que se crean con el paso de los días. Las flores salen solas. Las flores son capaces de brotar en las grietas del mejor asfalto de autopista. Y viven. Y se riegan solas. Y lo más importante, alegran la vida de quién pasa a su lado. De quien las mira al pasar y de quién se para a posar su nariz en ellas.
La vida se pone muy cabrona a veces. Te pone a prueba y aunque no lo creas, te hace crecer porque todo, absolutamente todo pasa por algo. Y las cosas, tienen que ponerse muy mal, para que al final se pongan bien. 
Así que, disfrutar cada amanecer. Y si te apetece correr, corre. Si te apetece comer, come. Si te apetece gritar o cantar, hazlo. Ese momento no se va a volver a repetir. Esto es como la frase esa que tanto me gusta que dice: "Lo que no folles hoy, no vas a follar lo mañana". 
Pues con la vida igual. 
Respeta, vive y respeta.
Mis flores son mías. Sonrío por ellas. Me hacen ser feliz. 
Mis flores me han hecho ver, que podría matar por cualquiera de ellas.