Rendirse



Un día alguien nos enseñó a no rendirnos. Apretar fuerte los puños para luchar.
Todos tenemos nuestros motivos. Emocionales, físicos o conductuales. 
Y no siempre son lógicos, mucho menos lícitos, pero ahí están.
2022 me dejará dos frases que últimamente han pospuesto mis tradicionales dichos.
En una pared de un box respiraba y cogía aliento pensando en ese: "Fallarás en 100% de las cosas que no intentes".
Y la segunda, a manos de una persona que no conozco al 100% pero que desprende esfuerzo, ganas, ilusión y admiración a partes iguales: "Somos lo que hacemos cuando nadie nos ve". Ese hijo puta me hizo daño. Un daño bonito. #rayocoach
Hay pocas cosas más importantes en mi vida ahora mismo que ser fuerte. Ser fuerte y disfrutar de los regalos que vengan en forma de sonrisas, de momentos, de cenas, de vinos o de copos de avena si hace falta. Y para ser fuerte me he convencido de que tengo que creer en mí. 
Esta obsesión que llevo dentro instaurada desde hace un tiempo entre el éxito y el fracaso, me ha convertido en ciertos momentos en una persona un poco insegura y vulnerable. Es cierto también, que la experiencia de la adversidad, me ha hecho fortalecer y descubrir potenciales dentro de mí, que a veces no atino a listar, pero que por ahí andan. Me di cuenta que puedo empezar de nuevo cuando quiera y que este hecho, es el que me hace o me hizo mas fuerte. 
Me empoderé. Y perdí peso, y me puse a correr y empecé hacerme dependiente de las putas endorfinas que me llevan por el camino del diablo. 
Los fracasos volverán, pero tendré que recordar que cuando ocurrieron los anteriores, salí victorioso, con heridas, pero esas se curan poco a poco. 
El desconocimiento sobre lo natural y lo orgánico del cuerpo, me reprime de saber si esa sensación de montaña rusa hormonal de las que hablan las mujeres tiene algún alter ego en el género masculino. Pero es cierto también, que me dificulta un poco la vida, sobre todo, en la toma de decisiones. 
Te dejé a deber un adiós, un hasta siempre y algún café, seguro. Y como dijo aquel, "los chulos también lloran, mira mis lágrimas".