Feliz Entierro


Cuando te da miedo hacer algo y sobre todo, cuando te da pena hacer algo y finalmente lo haces, pasan cosas que deben ser similares a cuando mueres. 
Quién menos te lo esperas, va a tu entierro. Pone flores, e incluso, abre vino reserva para brindar por lo que dejas atrás. Esta gente es la que me hace sentir y vibrar por todo lo que he generado y he podido influenciar.
Los tapados, los que el último día vienen y te felicitan y lejos de recriminar, saben que has dado todo lo que llevabas dentro día a día y da igual que el final sea fruto de una decisión no compartida.
Y ese ultimo día te dan dos besos reales, fieles, bonitos. Te abrazan y en esos segundos notas la calidez de la sinceridad más preciada. 
Los tapados y los no esperados, son las personas que te hacen dudar sobre tus decisiones debido a los escalofríos que provocan en tí.
Gracias a la vida, luego llegan los que no llegan a tu último día, los que dejan de contar contigo, los que toman como infidelidad las caricias que has obtenido fuera y te han hecho volver a soñar con un mundo feliz sin puñales ni hijos de puta.
Pero lo bonito debe ser eso, el resquemor de dejar ir a una persona leal, involucrada y que mantiene el clima siempre rodeado de sonrisas. 
Daría la mano todas las veces que fuera necesario, a pesar de que esté sucia. Tengo la mente muy limpia.
Tengo ganas de vivir y de compartir la felicidad. 
En gente como yo, lo siento por algunos, mi entierro será la forma de hacer brotar las flores más bonitas y sanas que esas personas puedan haber visto nunca.
Gracias por todo.
Hasta siempre.