Renacimiento


La vida me está poniendo en el camino personas maravillosas. De hecho, acabo de llegar a casa después de tomar un café con dos de ellas.
Hace unos días, en una conversación nada profunda, comparaba la obesidad con una relación. Subes un kilo, otro, otro, otro y cuando te das cuenta, llevas subidos un número de kilos que sabes que te va a costar mucho tiempo quitarte y curarte.
De esta enfermedad también se saldrá, pero no sabes ni cuándo ni lo que te dejaras por el camino mientras tomas medicación.
Y al final te acostumbras.
Te acostumbras a vivir corriendo. A vivir a una velocidad que no es sana. 
Te acostumbras a una vida que no te deja parar a pensar si realmente es la que quieres vivir. 
Al miedo de intentar cambiar, ser o hacer lo que aparece fruto de un pensamiento que te regala tú cabeza. Que no es un regalo como tal, que dura poco y que aparece en momentos diversos, pero cada vez más frecuentes. 
Te acostumbras a vivir un amor que no es lo que vi en las películas de Disney ni en las sobremesas de Antena3. 
Te acostumbras a vivir una realidad que no es acorde a tus apetencias, tus gustos, tus deseos.
Evades, sueñas, gritas en ocasiones y en tiempo sigue pasando. 
Te acostumbras al ésta es la última vez, al no me merezco ésto, al no quiero seguir. 
Y te lo dices tantas veces que un día lo haces. 
El miedo te invade. 
Lo tienes que hacer por tí. 
Por respirar sin tener que hinchar el pecho, por querer volver a soñar, por descubrir que el tiempo debe ser vivido.
Y tienes que aprender a caminar sólo. A sonreír con el corazón roto. A golpear la mesa con el puño porque te has olvidado de llorar. 
Pero todo tendrá sentido. 
Porque un día llega un correo de tu padre en el que te pide por favor que tengas Cabeza, Corazón y Cojones.
Y en ello estamos padre.
Porque cada día te llega un buenos días tesoro de la mujer por la que todo cobra sentido. 
Gracias mami. 
Y porque al final, al final siempre ganan los buenos. 
Te tomo la palabra sister.
Y por ti, que desde el cielo ves cada lágrima, que rápido seco por si estás entretenida volcando el cocido de olla en olla. 
Te necesito Abu.